Desde hace un tiempo con los equipos utilizamos una
técnica que consiste en un conjunto de tarjetas con fotografías muy sugerentes
y con un nombre escrito a cada una de ellas. Tanto las imágenes como las
palabras evocan 5 dimensiones vitales: el viaje (entendido como proceso), las
acciones, el dominio del ser, las dificultades y las oportunidades. Al utilizar
esta técnica, los miembros del equipo tienen que escoger entre las muchas
tarjetas y es importante fijarse si la elección se hace atendiendo a la imagen
o a la palabra. En general, esos equipos en que prevalecen los procesos
racionales-cognitivos son los que escogen en función de la palabra, mientras
que en los que priman los procesos socio-emocionales, la elección se hace por
la imagen. ¡Y eso no es casualidad! El equipo más técnico, especialista y
analítico, tiene una predominancia del hemisferio izquierdo, que es el racional y se identifica con la palabra de la tarjeta. Por otro lado, los equipos más
artísticos, sensibles a aspectos diferentes del propio método y que analizan de
manera más emocional, tienen una predominancia del hemisferio derecho, que es el emocional y se identifica
con la imagen de la tarjeta.
Más allá de esta diferencia hemisférica que
probablemente el lector ya conozca, es interesante darse cuenta de la apertura
de mente que hay detrás de esta elección. Cuando se pregunta a los miembros del
equipo en base a qué han escogido la tarjeta, los que lo ha hecho en función de
la palabra responden: “lo he hecho por la palabra, obvio”, como si fuera
indiscutible que es la palabra que da significado a la imagen y no al
contrario. No pasa lo mismo con aquellos que han escogido en base a la imagen.
Si bien esta es la que ha guiado su elección, hay espacio para que se integre
lo que aporta la palabra.
Y es que, si bien son necesarios y compatibles los
dos hemisferios cerebrales, vinculados con los procesos racionales y
emocionales, sí que nos damos cuenta que una excesiva racionalidad limita la
posibilidad de ampliar la visión que se tiene de determinadas situaciones y,
por extensión, dar soluciones alternativas que podrían ser más efectivas que
las actuales. Recordemos que es en lo emocional donde se asienta la
creatividad, flexibilidad, la rapidez de respuesta o la apertura a los nuevos
retos. Por eso consideramos importante estimular a que los miembros del equipo
indaguen en la imagen de las tarjetas, con el afán de favorecer una mayor
apertura mental y encontrar soluciones creativas.
No es en vano la expresión de que “una imagen vale
más que mil palabras”.
Consultora Sénior
